¿Quién no se ha sentido confuso y perdido más de una vez?

¿Y quién no se ha sentido confuso y perdido más de una vez? Creo que es algo que nos ha ocurrido a todos: momentos en los que nos desanimamos y necesitamos de una nueva energía para recuperarnos, alinearnos con lo importante y reaccionar.

A lo largo de nuestra vida las circunstancias nos llevan hasta extremos poco deseables en donde nos sentimos confusos, cansados o creemos que no estamos donde deberíamos estar. Tal vez sentimos que hemos hecho un gran esfuerzo, que no dejamos de intentar mejorar y, aun así, acabamos teniendo la impresión que estamos en un rotonda, dando vueltas en el lugar de siempre.

Sí, a mí también me pasa a veces. Además, en la actualidad y con el entorno que nos rodea es fácil perder el rumbo. Parece que nos sumergimos en un cálido baño de lamentos que nos roban la energía del presente. Por eso tenemos que hacer un esfuerzo para ver más allá, recuperar la ilusión, cambiar algunos hábitos y crear una nueva visión de lo que podemos hacer que suceda en nuestra vida.

1. SI NO TE SIENTES BIEN, NO FINJAS QUE NO PASA NADA

 

Busca alguien en quién confíes para poder hablar, alguien que realmente te escuche y te comprenda, porque una de las grandes necesidades del ser humano es sentirse comprendido. Esas conversaciones sinceras y auténticas son necesarias y un verdadero alivio para el alma.

Es la oportunidad de soltar eso que tal vez has estado conteniendo demasiado tiempo y te ahoga, porque si no lo haces puedes explotar en el peor momento y lugar, de la peor manera e incluso con la persona incorrecta. Una cosa es ser fuerte y otra es encerrarse en uno mismo y ocultar todo.

Debemos comprender que pedir ayuda es de valientes, así que si tienes que pedir ayuda a un profesional, hazlo: significa que estás buscando una solución y quieres cambiar.

Las buenas conversaciones nos pueden aportar otra perspectiva, otra visión de la situación para aligerar la carga que a veces acumulamos. A partir de ahí podemos comenzar a ver las cosas mejor de lo que son en vez de magnificar una situación y verlo peor de lo que es.

2. ¿CÓMO SALIR DE LAS ESPIRALES NEGATIVAS?

El primer paso para salir de esas espirales negativas es decidir conscientemente en qué nos vamos a enfocar, porque si no lo dirigimos de forma intencionada hacia nuestra máxima prioridad, hacia lo que sí está en nuestras manos, nuestra mente tiende a centrarse en lo que está mal, en lo que no funciona, en lo que nos preocupa, y esa energía inunda nuestra vida.

Nuestra mente es como un rayo láser: en eso que nos enfocamos es lo que sentimos y aunque no sea cierto, esa será nuestra realidad. En momentos así nuestro mundo se reduce a eso y parece que no existe nada más, pero hay mucho más…

Nadie puede acertar a una diana que no tiene, no puedes centrarte en algo que no sabes qué es, ni alcanzar un objetivo que no tienes, por lo que lo primero es definir en este momento cuál es tu máxima prioridad. Definir qué es lo más importante que tienes que hacer y centrar toda tu atención en esas tareas, ponerte pequeños objetivos a los que dirigir esos pasos que te acercan a tu objetivo mayor.

► ¿Qué es lo más importante para ti en este momento?

► ¿Cuál es tu máxima prioridad, tu objetivo principal?

► ¿Qué debes hacer sí o sí?

Responder a estas preguntas nos ayuda a definir ese objetivo en el que centrarnos y al que dirigir toda nuestra atención y prioridad. Eso es construir tu diana en la que poder enfocarte.

2.1 Llena el depósito: ¿qué te gusta hacer o te ayuda a desconectar?

 

Al igual que necesitamos de la disciplina necesaria para cumplir esas tareas y objetivos, también necesitamos equilibrar nuestra vida y recargarnos, porque todo no puede ser trabajo.

Al igual que tienes tu lista de tareas y prioridades, en tu agenda tiene que haber tiempo para esas cosas que te gustan. Ponte a ti como «prioridad», dedícate tus momentos de calidad para desconectar, recargarte y así volver a la carga con más energía.

Esa es una de las maneras para que tu día sea más productivo y agradable. El objetivo es diseñar un día que sí quieres tener.

Ponerte tus tareas y cumplir con tus prioridades es algo que debes ver como los pasos que te acercan a eso que quieres lograr, no como una tortuosa obligación. Después, como premio por haber cumplido, disfruta a conciencia de esas pequeñas cosas que te hacen estar bien, de la desconexión o aquello que tú decidas. Tienes que crear tu momento, tu tiempo de calidad, ese que nos aporta el equilibrio que todos necesitamos.

Javier Iriondo

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