Qué horror!!! ¿Por qué lo hacemos así?

Hoy quiero contarte la historia de dos personas relativamente cercanas a mi.

El lunes, el hermano de un amigo me contaba su drama…

Por culpa del coronavirus llevaba dos meses con el negocio cerrado y sin recibir ingresos…

Al otro lado del teléfono, podía sentir la angustia a través de su voz…

Estaba al borde de la ruina…

No tenía para pagar el préstamo del coche ni el alquiler de su vivienda…

Y lo que es peor… iba a tener que pedirle prestado algo de dinero a su hermana para poder hacer la compra en el super…

Sus niños no se merecían pasar por ahí…

Casi se rompe y empieza a llorar…

Pero entonces su voz se vuelve dura, áspera, con rabia…

Y los políticos sin hacer nada, mucho prometer, pero las ayudas no llegan…

Por su culpa al final me arruino…

Intenté sostenerlo diciéndole que a pesar de todo, podía sentirse afortunado. Su familia le iba a ayudar mientras se resolvía la situación…

¿Que iba a hacer en ese momento?

No podía decirle lo que realmente pensaba, no era el momento…

Varias preguntas asaltaban mi mente:

  • ¿Cómo puede ser que una persona que lleva 20 años recibiendo ingresos a diario se arruine porque tenga que cerrar el negocio durante dos meses?
  • ¿De verdad nos vamos a resignar a seguir haciendo las cosas tan rematadamente mal?
  • ¿Toda nuestra vida, nuestras decisiones, nuestro futuro tiene que depender obligatoriamente de los políticos?
  • ¿No podemos hacer nada…?

No se trata de una pandemia, no hace falta que llegue una situación tan absolutamente anómala como la de estos días.

Su pandemía particular podía haber sido una simple operación de apendicitis.

O una catástrofe natural, una inundación, un terremoto… a veces pasan…

O la enfermedad de un familiar directo…

¿Cómo es posible que casi ninguna persona disponga de un fondo de emergencia o colchón de seguridad?

Yo no me resigno a que temas tan sencillos como ahorrar, hacer presupuestos sencillos, gestionar tu economía , reducir deudas, incluso invertir a largo plazo quede para una mínima parte de la población.

Puede que estes pensando que estos temas los tenían que enseñar en la escuela o en el instituto. Y en eso estoy de acuerdo, pero no es así.



Suele ser la excusa de muchas personas… «es que como no me lo han enseñado», «es que como no me llega la ayuda que han prometido los políticos»… es que, es que, es que…

Ya está bien… tampoco te han enseñado aspectos relacionados con tu hobby (sobre motos, pintura, running, naturaleza, etc…)

Y eso no ha impedido que los aprendas por tu cuenta.

Por otro lado, está el caso de mi amiga  María Victoria.

Hace dos años, mientras tomábamos unas cervezas salió el tema del dinero, de que no ahorraban, incluso de que algún mes se le complicaba la cosa.

Quería, pero no podía, no sabía…

Y hablamos de todos esos temas, de ahorrar en cuanto te llegue el sueldo (apartar una parte para pagarte a ti mismo), de organizar sus prioridades financieras (le aterraba no tener preparado el dinero para la Universidad de sus hijas), de optimizar sus gastos…

Cuan importante son unos buenos hábitos financieros (por cierto sencillos y fáciles de aplicar).

Lo mejor de todo, y lo que la diferencia de la mayoría de las personas es que María Victoria no se queda en la teoría. Empezó a aplicar lo que iba aprendiendo.

Unos meses antes del coronavirus estuvimos tomando un café y me contó de sus avances, de su tranquilidad financiera, de su hoja de ruta para conseguir lo que le aterraba.

Incluso ya estaba pensando en que el dinero que estaba ahorrando tenía que empezar a invertirlo para que le aportara más dinero.

Fue uno de los cafés más reconfortantes de los últimos años…

Comprobar en primera persona que lo que yo tuve que aprender a marchas forzadas y que ahora enseño en Reinventa tu Dinero sirve para mejorar la vida de una familia.

Espero que los dos casos que hoy te he contado te sirva para sacar tus propias conclusiones.

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