Qué es la felicidad: ¿una obligación?

¿Qué es la felicidad? He hecho esta pregunta en muchas ocasiones durante mis conferencias y cursos. Entrego una tarjeta a los asistentes y les pido que en un minuto definan en pocas palabras qué es para ellos la felicidad. Dado que todo el mundo parece haber leído muchas cosas sobre la felicidad, la respuesta se supone que debería ser sencilla, pero de pronto se miran unos a otros, con la presión de tener que escribir algo brillante y, en breve, mejor o peor, cada uno tiene su propia definición.

Esa es la parte sencilla. La segunda pregunta es la compleja: ¿qué tiene que ocurrir, qué circunstancias se han de dar para que seas feliz? Y aquí es en donde las reglas y condiciones autoimpuestas, las creencias sobre lo que debe ocurrir y lo que cada uno debe lograr, se convierten en algunos casos casi en una misión imposible de cumplir.

1. LECCIÓN Nº1 SOBRE LA FELICIDAD: NO TE COMPLIQUES

 

Cuantas más complejas y exigentes sean las condiciones que se supone debemos alcanzar, más estamos alejando las posibilidades de sentirnos felices.

La polaridad está ganando la batalla en muchas áreas de nuestra vida. Una de esas brechas está en los dos polos opuestos ante los que estamos expuestos. Por un lado, si vemos las noticias parece que estamos cerca del apocalipsis, tenemos nuestra realidad diaria, con nuestros problemas y sus circunstancias, con lo bueno y lo malo, con nuestras luces y nuestras sombras.

 

Sin embargo, por otro lado se ha generado un poderoso mundo virtual donde parece que nos hemos convertido en un producto que hay que exponer y que, como una poderosa fuerza, parece incitarnos a mostrar nuestras vidas como si se tratase de un reality show que tenemos que vender; cuanto más se expone, más valioso se supone o aparenta ser. O eso nos han hecho creer.

2. ¿FELICIDAD O REALITY SHOW?

 

Obviamente en ese reality show tan sólo se muestra una parte -la feliz- en la que todo el mundo parece pretender impresionar con su maravillosa vida, mostrando esa fotografía del mejor momento, el mejor paisaje, la pose perfecta, las risas, las frases bonitas, la vida ideal; los momentos que reflejan todo un éxtasis de felicidad (que en realidad es lo que nos gustaría que fuese nuestra vida) aunque no sea real.

2.1 La felicidad, una exaltación de la positividad

 

Según la reputada psicóloga Susan David, en nuestra cultura la mayoría piensan: no hay nada mejor que la emoción positiva. Parece que todos deberíamos esforzarnos por ser más felices, como si fuese una obligación y lo más importante: sobre todo mostrarte feliz ante el mundo.

Es como la tiranía de la positividad: si no te muestras súper feliz pareces defectuoso, tienes un problema, algo va mal con tu vida.  Sí, pero ¿cómo de feliz? ¿Maníacos de felicidad? Porque esa puede ser una muy mala idea.

Al final se trata de una exaltación de la positividad, como si muchas personas tuviesen que publicar las pruebas de su gran vida, exponer sus maravillosas vacaciones y su día a día casi de manera obsesiva, como una obligación de tener que demostrar que son felices.

Mientras, se les escapa el presente por estar más preocupados en mostrarlo que en disfrutarlo, convirtiendo de pronto el presente en pasado. Lo cierto es que parece haber un exceso de interés en aparentar o demostrar al mundo lo bien que lo pasamos y que sólo nosotros sabemos cómo ser feliz, en vez de aprender a serlo en la realidad.

Desde la distancia, con esa exaltación, uno puede llegar a pensar ¿seré el único que tiene problemas? ¿Seré el único que tiene algunos conflictos emocionales o algunos días no tan perfectos? ¿Seré la única persona que no tiene una vida ideal?

A veces, y sin darnos cuenta, tendemos a comparar nuestra vida con esos productos en los que se han convertido la realidad de muchas personas que exponen imágenes perfectas, de idílicos momentos, en los escaparates de las redes sociales. Allí la negatividad no existe y tendemos a comparar nuestras imperfecciones, lo que nos falta, nuestros defectos y nuestra vida, con esas supuestas vidas ideales que ocultan gran parte de la realidad.

Antiguamente teníamos una cámara con la que no revelábamos las fotos hasta que se acabase el carrete. Curiosamente a ese acto le llamábamos revelar el negativo con el que, por sorpresa, veíamos las fotos por primera vez.

Hoy en día esto ha cambiado. Ya no sacamos pacientemente aquellas 35 fotos del carrete, sino que sacamos infinitas más -para acto seguido- hacer justo lo contrario: borrar el negativo. No queremos ver lo que no nos gusta, ocultamos lo negativo, lo eliminamos y solo guardamos esa imagen perfecta que enseñamos al mundo; con todos los retoques y filtros necesarios. Exponemos nuestra vida, pero solo una parte de ella, la más bella, la imagen que se convierte en el estándar con el que nos vamos a comparar y a partir del cual ya solo podemos empeorar.

2.2 Entonces… ¿qué significa ser feliz?

 

Esa es la eterna pregunta a lo largo de la historia, una cuestión a la cual se ha dado respuesta de infinidad de formas, teorías y sobre la que se han creado diferentes escuelas de pensamiento. Lo cierto es que hay ideas y conceptos para todos los gustos, porque lo más probable es que haya tantas definiciones de felicidad como personas en el mundo.

No hay una respuesta exacta, cada uno de nosotros tenemos que crear nuestra propia definición y dejar de perseguir la supuesta felicidad que nos venden. Tal como expresaba Séneca, para encontrarla cada uno de nosotros tenemos que definir qué es.

Para algunos es reírse mucho, para otros es el placer, aunque en muchos casos el placer puede dejar grandes vacíos detrás. Para otros es un sentimiento de satisfacción con la vida, estar bien con uno mismo o tener seguridad.

2.3 El secreto de la felicidad reside en la conexión humana

 

Entonces, la pregunta podría ser: ¿cómo de feliz deberías sentirte cuando las cosas van bien? ¿Cómo se mide eso? Esa es la pregunta que lanza el aclamado autor y psicólogo Jordan Peterson y la respuesta es que no lo sabemos.

La otra pregunta es: ¿cómo de mal debería estar cuando las cosas no funcionan? La respuesta es que no lo sabes y acabarás respondiendo con tu temperamento; depende de los rasgos de la personalidad. Por eso ante unas mismas circunstancias las reacciones pueden ser diametralmente opuestas.

¿Deberíamos ser más felices? Tal vez sí, tal vez no, afirma Peterson. A lo mejor como es normal que varíe en función de la realidad de las circunstancias presentes, no está claro lo feliz que eso puede ser, por eso hay variabilidad. Ahí reside el motivo por el que cualquier idea simplona que se de sobre la felicidad (como un estado óptimo en el que siempre puedes permanecer) nunca acabe de funcionar.

Muchos afirman -como lo hace Robert Waldigner en el mayor estudio jamás hecho sobre la felicidad iniciado en la universidad de Harvard en 1938- que el secreto de la felicidad reside en la conexión humana. Por encima del éxito, la riqueza o la fama o cualquier otro aspecto, lo que ha mantenido más felices a las personas a lo largo de la vida son sus relaciones personales.

3. ¿PODEMOS LLEGAR A SER FELICES DE FORMA PERMANENTE?

 

Creo que es algo difícilmente creíble o viable porque no vivimos aislados en una burbuja dorada, sufrimos las embestidas de la vida, todo son momentos que van y vienen, circunstancias cambiantes positivas y negativas. Tal vez el problema resida en suponer que no deberíamos tener problemas.

Precisamente una mayor fortaleza mental también es uno de los ingredientes para ser más felices, ya que esa fortaleza interior nos ayuda a superarnos en los momentos difíciles y transformar esos retos en lecciones de evolución personal.

Todos tenemos momentos de felicidad, pero se escapa, no somos capaces de retenerla, va y viene y a veces el problema es perseguirla porque -como sucede en muchas ocasiones- aquello que perseguimos de forma obsesiva huye de nosotros, y la felicidad es una consecuencia, no algo que atrapamos.

 

4. ¿QUÉ NOS IMPIDE SER MÁS FELICES EN LA ACTUALIDAD?

 

Creo que una de las cosas que nos impiden ser más felices es la propia obsesión por serlo, la presión social de parecer que tenemos que estar siempre contentos y eso mismo provoca ansiedad y el efecto contrario.

De hecho, si haces un análisis cuidadoso, la gente en realidad no es que quiera ser tan feliz, lo que realmente quiere es no sentirse miserable, que es bastante diferente.

El estado óptimo del ser no es estar constantemente feliz o magnificar la emoción positiva. En su lugar el objetivo es ser adecuadamente feliz según las circunstancias actuales.

4.1 Lo que realmente buscan las personas es librarse de conflictos emocionales y vivir en un estado de bienestar emocional

 

Los estudios han demostrado que las personas preferirían estar libres de dolor y ansiedad, de sufrimiento, librarse de conflictos emocionales, que son dos conceptos separados y que se traduciría en un estado de bienestar emocional (que a lo mejor podríamos llamar felicidad).

No estaría de más que en vez de seguir buscando la manera de ser más felices, deberíamos reflexionar sobre qué es lo que nos resta. De hecho, la gran pregunta en la actualidad es ¿por qué si estamos en el mejor momento de la historia, estamos en el momento de más conflictos emocionales, más ansiedad y con el índice más bajo de felicidad?

Vivimos en la mejor época de la historia y nos quejamos como nunca antes. Cualquiera que viniese de 100 años atrás y viese el mundo ahora con todos sus avances pensaría que este es otro planeta. Pero todo este avance no es siempre progreso, porque si bien hemos mejorado de forma desorbitada en todo lo exterior, hay un retroceso en cuanto a nuestro bienestar interior.

A pesar de toda esa evolución hemos creado un mundo en el que mayormente todo funciona mejor para nosotros a nivel externo, pero a nivel emocional ¿cómo estamos? ¿Ese avance nos hace sentir como realmente queremos?

4.2 Para que nuestra propia mente no se convierta en nuestro verdugo debemos dejar de compararnos

Una de las causas es que nunca antes las expectativas sobre lo que podíamos lograr en nuestra vida habían sido tan altas como hoy día en día. Los mensajes de éxito, felicidad, fama, nos rodean por todas partes, y eso hace que a pesar de tener generalmente una buena vida, nuestra mente es capaz de hacernos sentir que vivimos en un caos en el que falta de todo; la comparación sobre lo que ya deberíamos haber conseguido a estas alturas es constante. Sin duda, si lo que queremos es vivir con más ansiedad, deberían darnos un Oscar.

Por ese motivo y para que nuestra propia mente no se convierta en nuestro propio verdugo, debemos definir qué es la felicidad para nosotros y dejar de compararnos. Si nos dejamos llevar por el entorno seguiremos persiguiendo ese producto, la situación idílica, esa promesa, ese otro momento y lugar al que un día esperamos llegar para ser felices, y así se nos puede escapar la vida esperando a vivir.

5. ¿CUÁL ES EL SECRETO DE LA FELICIDAD?

 

Es una situación que genera confusión y conflictos emocionales porque son dos fuerzas opuestas que compiten entre sí: realidad y ficción. Ese conflicto es debido a la incongruencia entre lo que somos y lo que aparentamos ser, entre lo que mostramos al mundo y cómo nos sentimos en realidad.

Podemos engañar a todo el mundo menos a nosotros mismos, y si en ese juego tenemos que aparentar ser otra cosa, ser lo que no somos, la decepción y el vacío están garantizados. No puede haber felicidad sin autenticidad. Y en este punto, te recomiendo que le eches un vistazo a lo que la Pirámide de Maslow nos dice sobre ello.



5.1 La felicidad y el miedo a no ser suficiente

Cuando alguien se pasa la vida queriendo impresionar a los demás hay un verdadero problema oculto detrás: el miedo a no ser suficiente. Por eso queremos impresionar, queremos encajar, sentirnos admirados, queremos ser aceptados; es el ego en su máxima expresión que necesita destacar y sentirse importante.

¿Importante para qué? Para algunos es tan solo pura vanidad, puro ego. Ahora bien, detrás de todo ese juego de la deseada admiración existen personas que, sin saberlo, en lo más hondo lo que realmente buscan es sentirse lo suficientemente buenos para ser queridos. Buscan el amor.

5.2  La felicidad es saber a dónde vamos

Creo que necesitamos una brutal dosis de autenticidad, de aceptación y honestidad con nosotros mismos. Necesitamos el valor y el coraje de mostrarnos cómo realmente somos, con nuestros defectos e imperfecciones -y que todos tenemos-. No lo olvidemos: nuestro valor para ser auténticos y vulnerables es el reflejo de nuestra autoestima.

Queremos conectar con los demás, pero la arrogancia nos separa. La humildad, por lo contrario, nos une. No estamos aquí para impresionar al resto del mundo, sino para aprender, crecer, ser auténticos y ser más felices en el mundo real y no en el virtual.

No niego que es genial compartir y estar en contacto, que las redes sociales tienen muchas cosas positivas, pero cuando las utilizas bien y no cuando te utilizan a ti. Al final, puedes convertirte en víctima de ellas, de un interminable y falso reality show que genera una distorsión de la realidad, problemas y conflictos entre esa aparente vida ideal y nuestra verdadera realidad.

Ya sé que es tentador publicar siempre la frase y la imagen perfecta, pero la perfección no existe. Lo que existen son las emociones, los momentos… Eso es la vida, y a estas alturas de la historia ya sabes que en ella hay de todo, y no todo es de color de rosa.

Utiliza las redes, utiliza la tecnología pero no dejes que te utilice a ti y, sobre todo, sé real, sé auténtico y sé tú…

6. ¿QUÉ COSAS NOS APORTAN MÁS FELICIDAD?

Según Mihaly Csikszentmihalyi, investigador de psicología positiva y autor del libro Fluir, la felicidad es un estado de flujo, el resultado que se produce cuando nos sumergimos en una actividad que nos absorbe, en el que estamos tan centrados que sentimos que el tiempo se detiene o vuela, en el que perdemos la propia noción del tiempo; es una sensación de estar conectado con algo. ¿Te ha pasado? Y si es así, ¿qué estabas haciendo?

Lo más seguro es que algo que te apasionaba. Puede que la felicidad sea hacer más eso que te apasiona, eso que hace que tu mundo se pare.

También ocurre ante un reto, ya que cuando hacemos algo que nos desafía, algo que nos cuesta porque no lo dominamos, cuando surgen los miedos pero a pesar de ello nos enfrentamos, esa evolución personal también nos lleva a un mayor grado de felicidad.

Para algunos la felicidad es un estado mental, una actitud, una decisión, estar mas presente, es pasar buenos ratos con buena gente, es… lo que tú decidas que sea. Así que reflexiona sobre qué es lo que te apacigua, lo que te ayuda a conectar con tu interior, a estar en paz y sentirte mejor sin tener que esperar a ese otro momento mejor.

El secreto de la felicidad no se encuentra en la búsqueda de más, sino en el desarrollo de la capacidad para disfrutar con menos (Sócrates)

 6.1 Einstein y la alegría

 

Quiero acabar este artículo con una sabias palabras de Einstein sobre el concepto de ser felizUna vida tranquila y modesta trae más alegría que una búsqueda de éxito ligada a un constante descontento; donde hay voluntad, hay un camino.

Por cierto, ¿te resulta familiar esta realidad? Déjame tu respuesta en la zona de comentarios, que me gustará leerla

Javier Iriondo

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