Instagram: 10 años de innovación, sorpresas y valiosas lecciones

El tiempo pasa volando, a veces tan rápido, que no somos capaces de darnos cuenta. O, como en este caso, nos parece que ha pasado toda una vida. Me refiero al surgimiento de Instagram, hoy la hermanita menor de Facebook, que por si no lo recuerdas vio las luces por primera vez a comienzos de octubre de 2010. ¡Sí, solo han pasado diez años nada más, pero parece toda una vida!

Lo primero que tengo que decirte es que no soy usuario de esa red social. Nunca abrí un perfil. ¿Por qué? En principio, porque allí no están mis clientes y, puedes suponerlo, esa es una razón de peso. Luego, y esto te lo digo con el corazón en la mano, porque nunca presté atención a sus funcionalidades, a sus recursos, aunque ahora sé que son poderosos. Algún día la probaré.

Mi buena amiga Iria Álvarez, la directora del Club de Marketing Global que creamos junto con mi socio Benlly Hidalgo, es una experta en Instagram y no pasa un día en que me pregunte cuándo voy a comenzar a trabajar en esa plataforma. Siempre le respondo “algún día la probaré”, pero entre un tema y el otro, entre un cliente y el otro, se pasa el tiempo y todavía no le hago caso.

Con ocasión de estos primeros 10 años, sin embargo, me tomé la molestia de preguntarle a Mr. Google cuál ha sido el aporte de Instagram a nuestra vida y a nuestros negocios. La verdad, una corta investigación me sorprendió acerca del alcance y los avances de esta herramienta, que según diversas fuentes cuenta con 1.000 millones de usuarios, de los que la mitad interactúa a diario.

Según el portal especializado Statista.com, el 71 por ciento de esos usuarios son menores de 35 años. Esa, lo comprenderás, es una de las razones por las cuales no trabajo con Instagram: mi cliente ideal está por encima de ese rango de edad. Y un porcentaje idéntico representa el número de empresas de Estados Unidos que usan Instagram en sus estrategias de marketing.

De acuerdo con internetlivestats.com, un portal que ofrece cifras increíbles sobre internet y sus poderosas herramientas, en promedio cada día se publican más de 78 millones de fotografías en Instagram. Quizás te parezca que son pocas comparadas con otras redes sociales, pero te doy un dato que seguro desconoces: Instagram puede generar hasta 4 veces más interacción que Facebook.

Y no olvides que la red de Mark Zuckerberg cuenta con más de 2.600 millones de usuarios. Tampoco pases por alto que hoy, en el siglo XXI, el éxito del marketing radica en establecer relaciones a largo plazo con tus clientes para promover un intercambio de beneficios, tarea en la que la interacción, la conversación, es fundamental. Y en Instagram se conversa mucho.

La primera versión de Instagram que conocimos era bien diferente de la actual. Fue creada por Kevin Systrom y Mike Krieger, en San Francisco (California), fruto de un proyecto de fotografía móvil. Inicialmente, la aplicación apareció en la tienda de Apple y fue solo en abril de 2012 que los usuarios de Android pudieron instalarla en sus dispositivos. En aquel momento, ya era un éxito.

¿En qué radicó esa irrupción meteórica? En buena medida, a la adopción de los hashtags o etiquetas que, si bien se dieron a conocer en Twitter (para identificar tendencias), fue en Instagram que encontraron el escenario ideal para ganarse el corazón de los usuarios. Hoy, lo sabemos, son parte del patrimonio intelectual de Instagram y uno de sus recursos poderosos.

Hay, sin embargo, otros dos factores clave. Por un lado, a que se convirtió en la preferida de los jóvenes que estaban hartos de los cambios constantes de Facebook, que no se sentían identificados con esta red y querían un escenario propio. Por otro, que le apuntó al que, lo sabemos, ya no es una tendencia, sino una realidad: fue diseñada para ser usada en móviles.



De hecho, aunque existe una versión web, no cuenta con las mismas funcionalidades y, la verdad, es poco amigable. Y aunque muchos usuarios han pedido a gritos que se mejore el Instagram de PC, la empresa ha hecho caso omiso de sus reclamos. Un tercer factor, muy importante, es que se trata de un canal esencialmente gráfico: priman las imágenes, en especial el video, sobre el texto.

Por la misma época, abril de 2012, se dio el hecho que terminó por impulsar el crecimiento de la cenicienta de las redes sociales: Facebook, el pez grande, la adquirió por 1.000 millones de dólares. Esa jugada redundó en que solo unos meses más tarde, en febrero de 2013, el número de usuarios pasara la barrera de los 100 millones. Y fue cuando se dieron los grandes desarrollos.

En junio de ese año, por ejemplo, se incluyeron los videos, una funcionalidad que encantó a los usuarios y que contribuyó al crecimiento de la red. A finales de 2013, así mismo, la plataforma incorporó los mensajes directos, una suerte de chat que permitía el intercambio con otras personas. En 2015, el avance consistió en ampliar el formato de las imágenes compartidas.

Novedades más interesantes, sin embargo, fueron las que se presentaron en 2016. Una de ellas fue la inclusión del feed, que permite que los usuarios vean allí las publicaciones que les interesan. Y, algo poderoso, llegaron las stories (que ya tenía Snapchat) y las transmisiones en vivo, las funciones más usadas y mejor valoradas por los usuarios y una de las más apetecidas por las empresas.

La tendencia del crecimiento y la incorporación de herramientas y recursos continuó en 2018, el año en que aparecieron IGTV, los videos de larga duración, y la música en las stories. Esto puso a prueba la creatividad de los usuarios y ha generado el fortalecimiento del vínculo. Desde el año pasado, mientras, es posible comprar a través de Instagram sin necesidad de salir de la aplicación.

Y hace solo unos meses añadió reels, un versátil formato que les permite a los usuarios crear videos de hasta 30 segundos, con audio y efectos especiales. La verdad, es una función copiada de Tik Tok, un competidor directo, pero ya sabemos que esa es parte del juego de los negocios. Para mí, es completamente válida: la rueda ya fue inventada; tú solo tienes que adaptarla a tu negocio.

Como ves, una de las características importantes de Instagram es su capacidad camaleónica para adaptarse a las condiciones del mercado, para transformarse y sumar funciones que agraden a sus usuarios. No importa si es necesario robar una de las que usa un competidor. Es una poderosa lección de cómo la clave del éxito en los negocios radica en tu capacidad para cambiar constantemente.

Y hay otro aprendizaje muy valioso: el proceso. De la misma forma en que Roma no se construyó en un día, Instagram no se consolidó de la noche a la mañana. Lo ha hecho rápido, sí, pero que no se te olvide que ya pasaron diez años, una década. Sin embargo, sus directivos han mostrado visión, buen olfato para los negocios y astucia para realizar movidas arriesgadas (y exitosas).

No sé a ti, pero a mí, para una vida tan corta, me parece un currículum envidiable. Instagram es, sin duda, la red social más dinámica de todas, camaleónica por esencia, y ese es parte de su éxito. Lo mejor es que todas esas novedades están sustentadas en los gustos e intereses de sus usuarios y se traducen en una experiencia más agradable. Esa, amigo mío, es la clave del éxito en los negocios.

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